jueves, 13 de septiembre de 2012

Ciervo común

Filo: Chordata 
Clase: Mammalia
Orden: Artiodactyla
Familia: Cervidae
Género: Cervus
Especie: Cervus elaphus
Nombre común: Ciervo común, ciervo rojo, ciervo colorado, venado.
Estado de conservación (UICN): Preocupación menor (LC)








El ciervo común es una especie de cérvido ampliamente distribuida por el Hemisferio Norte. Se han documentado hasta el momento hasta 27 subespecies distintas con un área de distribución que se extiende desde el Magreb, la Península Ibérica y Gran Bretaña hasta gran parte de América del Norte, que se diferencian entre sí por el tamaño, la longitud y el color del pelo y forma de las cuernas. Las seis subespecies de uapitíes norteamericanos, antaño clasificados en la especie propia Cervus canadensis, se clasifican actualmente como subespecies de Cervus elaphus. Está incluido dentro de la lista de las 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Descripción
El ciervo común es un ciervo de gran tamaño, sólo superado por el alce dentro del conjunto de los cérvidos vivos, con un tamaño ordinario que oscila de 1.6 a 2.5 metros de longitud y un peso en los machos de hasta 200 kilogramos. Esta especie presenta dimorfismo sexual, siendo las hembras más pequeñas y menos corpulentas que los machos. Los individuos de sexo masculino presentan cuernas que renuevan cada año, las hembras carecen de ellas porque la testosterona es imprescindible para su desarrollo; y, en algunas subespecies, una densa melena de pelo oscuro en cuello y hombros. El color del pelaje es normalmente pardo en todo el cuerpo, salvo en el vientre y los glúteos, blanquecinos, y puede variar en la intensidad de su tonalidad según los individuos. Las crías de pocos meses presentan una coloración rojiza con manchas y rayas blancas que les ayudan a esconderse de los depredadores.

Alimentación
La dieta de esta especie es exclusivamente vegetariana, con más peso de las hojas sobre las hierbas.

Comportamiento
Los ciervos son animales herbívoros que forman grupos en función de su edad y altura. Las hembras viven en manadas de decenas de ejemplares con sus retoños más jóvenes y una de ellas liderando la manada, mientras que los machos se mueven de forma solitaria o en grupos mucho más reducidos de menos de 5 individuos y son polígamos. 

Reproducción
Los machos sólo se acercan a las hembras en la época de celo, que ocurre entre Agosto y Septiembre del Hemisferio Norte, o entre Marzo y Abril del Hemisferio Sur según la zona y el clima, momento en el que comienzan a luchar con otros machos por el control de un harén.

Para ello, los astas se han estado desarrollando durante el verano, adquiriendo mayor tamaño, longitud y número de puntas a medida que avanza la edad del ejemplar. El otoño, las cuernas pierden la piel protectora de terciopelo que las recubre y los machos se encargan de desprenderlas frotándose la cabeza contra los troncos de los árboles. Durante toda la época de reproducción, los machos no se alimentan y pasan todo el día luchando entre ellos o copulando con las hembras que se hayan ganado, de tal manera que no es raro que muchos mueran de hambre y agotamiento si el año ha sido malo y no han acumulado reservas suficientes para el invierno. Esto suele afectar en mayor medida a los individuos jóvenes, que suelen terminar la estación sin reproducirse, derrotados por animales de mayor edad y fuerza. Por eso, la esperanza de vida media para los machos de esta especie es de apenas 5 ó 6 años, aunque si les va bien pueden alcanzar los 20.

Tras la época de celo, los machos normalmente abandonan la manada conquistada, aunque algunos se quedan en ella durante una temporada. En Febrero, o Agosto del Hemisferio Sur, todos los individuos han perdido ya sus astas y procederán en los meses siguientes a renovarlas. Las hembras preñadas durante el otoño paren una cría o dos a los 8 meses, a comienzos del verano. Los cervatillos pueden levantarse y seguir a su madre al poco de nacer, pero ella suele esconderlos entre la vegetación del bosque, donde permanecen aplastados contra el suelo de manera totalmente inmóvil para camuflarse y acude regularmente para amamantarlos, un comportamiento que se repite hasta los tres meses. A los dos años, las hembras maduran sexualmente, mientras que los machos lo hacen a los tres, aunque tardarán algunos más en poder vencer la resistencia de los veteranos y aparearse.

Amenazas
Esta especie es presa de múltiples carnívoros. Los adultos y las crías pueden caer víctimas de linces, lobos, osos, tigres y leopardos (en Siberia y Manchuria) y pumas (en América). Los individuos muy jóvenes, además, son cazados también por zorros, gatos salvajes, coyotes y águilas. Antes estos animales sólo tienen el recurso de la huida y, en el caso de los más pequeños, el camuflaje, pues los machos rara vez usan sus astas para luchar contra ellos, por ser poco efectivos contra los carnívoros.

No obstante, estas amenazas no son suficientes para poner en peligro la especie. En zonas donde se han exterminado a gran número de carnívoros, los ciervos pueden llegar a ser una plaga y amenazar la población de ciertas plantas. Por ello, su caza es muy común en todo el mundo, aunque tiende a ser regulada para que no resulte excesiva. De hecho, las subespecies que vivían en los Montes Apalaches, el valle del Río Misisipi y el sur de las Montañas Rocosas se extinguieron en el siglo XIX precisamente por el exceso de capturas, y varias subespecies más corren peligro de desaparecer. 

Entre las subespecies amenazadas están las de Andalucía (C.e. hispanicus), Córcega (C. e. corsicanus), Bactriana (C. e. bactrianus), el ciervo del Turquestan Ruso (que constituyó la presa predilecta del tigre del Caspio en determinadas regiones), los montes Tian Shan (C. e. songaricus) y Yellowstone (C. e. nelsoni).

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