viernes, 30 de noviembre de 2012

Coatí de cola anillada

Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Carnivora
Familia: Procyonidae
Género: Nasua
Especie: Nasua nasua
Nombre común: Coatí de cola anillada, coatí sudamericano, coatí mundi.
Estado de conservación (UICN): Preocupación menor (LC)








El coatí de cola anillada es una especie de mamífero carnívoro de la familia de los prociónidos que habita predominantemente en las selvas sudamericanas y las partes meridionales de Centroamérica. El nombre de coatí proviene del guaraní y significa "nariz alargada", de coá: "largo" y : nariz.

Descripción

El coatí es un mamífero relacionado con los mapaches boreales, pero este se caracteriza por su largo hocico, con una ligera jeta, y sus garras parecidas a las de un oso.

Su piel es de color pardo suave o negra, con el vientre más claro y anillos blancos en la cola. La cabeza es delgada y su nariz se encuentra alargada, las orejas son pequeñas, los pies son negros, y la cola es larga aunque no prensil, la utiliza sobre todo para balancearse y señalar.

Los individuos adultos pueden llegar a medir de 41 a 67 centímetros desde la cabeza a la base de la cola, la cual suman 30 o 60 centímetros a la longitud total. De altura pueden llegar a medir hasta 30 centímetros y pesan sobre 3 a 8 kilogramos. Los machos pueden llegar a medir el doble que las hembras y sus caninos son grandes y afilados. Han potenciado los miembros para trepar y cavar, y han sido reputados como animales increíblemente inteligentes.

Son animales platígrados, por lo que caminan apoyándose sobre las palmas de sus patas, y pueden llegar a descender de los árboles cabeza abajo gracias a sus flexibles articulaciones.

Comportamiento
Suelen vivir en grupos de diez a veinte individuos, no suelen sobrepasar los sesenta ejemplares, pero los machos son solitarios, carnívoros e incluso han llegado a darse casos de ingestión de crías de la misma especie. Duermen en nidos que construyen ellos mismos en las copas de los árboles. 

Estos animales llevan vidas tranquilas y suelen dejar siempre un vigilante, tal y como hacen los suricatos. Cuando este vigilante emite un sonido similar al ladrido de un perro, los coatís huyen a matorrales o a las copas de los árboles, aunque algunos son capaces de darse media vuelta y enfrentar al agresor. Son animales curiosos, y suelen acudir a zonas urbanas para robar.

Su longevidad en estado salvaje ronda los 15 años, mientras que en cautiverio pueden alcanzar hasta los 20. 

Reproducción
El periodo de gestación es de 74 días, aproximadamente, y las hembras tienen de dos a siete crías.

Conservación y amenazas
El coatí se ha convertido en una mascota exótica y rara. Cuando son crías son tiernos y amigables, pero al crecer puede convertirse en un gran problema si no se ha educado correctamente. Siendo adultos pueden ser agresivos debido al cautiverio y por causas hormonales. También son animales juguetones y curiosos.

Dado su potencial colonizador constituye una amenaza grave para las especies autóctonas, para los hábitats o los ecosistemas. Esta especie ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 1628/2011 el 14 de Noviembre, por lo que se prohíbe su introducción en el medio natural, su posesión, su transporte, su tráfico o su comercio.

Este animal fue introducido en el Archipiélago de Juan Fernández (Chile) para acabar con la plaga de ratones de las islas del archipiélago, pero terminaron comiéndose a las crías y polluelos de fardelas del lugar.

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